La hipertensión, también conocida como presión arterial alta, es una condición médica que afecta a millones de personas en todo el mundo. La hipertensión se produce cuando la presión arterial en las arterias se vuelve demasiado alta. Esta presión arterial alta puede causar daño en los vasos sanguíneos y otros órganos importantes, aumentando el riesgo de enfermedades graves como enfermedades cardíacas, derrames cerebrales y enfermedades renales.
La presión arterial es la fuerza con la que la sangre fluye a través de las arterias y se mide en milímetros de mercurio (mmHg). La presión arterial se compone de dos números: la presión arterial sistólica y la presión arterial diastólica. La presión arterial sistólica es el número más alto y representa la presión en las arterias cuando el corazón late. La presión arterial diastólica es el número más bajo y representa la presión en las arterias cuando el corazón está en reposo entre latidos.
La hipertensión se diagnostica cuando la presión arterial sistólica es mayor o igual a 140 mmHg y la presión arterial diastólica es mayor o igual a 90 mmHg.
Hay muchos factores que pueden contribuir a la hipertensión, incluyendo el estilo de vida (dieta poco saludable, falta de ejercicio, consumo excesivo de alcohol, estrés), la edad (la presión arterial suele aumentar con la edad), la herencia genética y ciertas afecciones médicas preexistentes (diabetes, enfermedad renal, enfermedad hepática).
Es importante controlar la hipertensión, ya que puede tener graves consecuencias para la salud si no se trata. Aquí hay algunas maneras de controlar la hipertensión:
- Mantener una dieta saludable: Comer una dieta rica en frutas, verduras, granos enteros y proteínas magras puede ayudar a reducir la presión arterial. También es importante limitar la ingesta de sodio y grasas saturadas.
- Ejercicio regular: Hacer ejercicio regularmente puede ayudar a mantener la presión arterial bajo control. Se recomienda hacer por lo menos 30 minutos de actividad física moderada al día, como caminar o andar en bicicleta.
- Controlar el peso: Mantener un peso saludable puede ayudar a reducir la presión arterial. Si está en sobrepeso, perder algunos kilos puede ayudar a reducir la presión arterial.
- Reducir el estrés: El estrés crónico puede aumentar la presión arterial. Practicar técnicas de relajación como la meditación, el yoga o la respiración profunda puede ayudar a reducir el estrés y la presión arterial.
- Limitación del consumo de alcohol: El consumo excesivo de alcohol puede aumentar la presión arterial. Se recomienda limitar el consumo de alcohol a no más de una bebida al día para las mujeres y dos para los hombres.